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lunes, 4 de septiembre de 2017
FALLECIÓ RICHARD ANDERSON.
FALLECIÓ RICHARD ANDERSON.
El jueves 31 de Agosto falleció el actor Richard Anderson, recordado por su papel de Oscar Goldman, el jefe de Steve Austin en la serie de TV de la década del 70 "El hombre de los 6 millones de dólares" (o "El Hombre Nuclear"), de la que luego hubo varias películas para TV, así como hubo figuras de colección y su propio comic.
Anderson también actuó en otras series como en The Invaders en la década del 60.
¡PAZ EN SU TUMBA!
Fotos tomadas de la página de Franz Jaramillo.
martes, 20 de diciembre de 2016
LA HISTORIA QUE NO LLEGÓ A PUBLICARSE EN “EL HOMBRE NUCLEAR”.
LA HISTORIA QUE NO
LLEGÓ A PUBLICARSE EN “EL HOMBRE NUCLEAR”.
Hace
poco, publicamos varias reseñas sobre el comic “El Hombre Nuclear”, basado en
la popular serie de TV de la década de los 70, “The six million dollar man”,
basada a su vez en la novela “Cyborg” de Martin Caidin.
A
raíz de la primera nota titulada “Una segunda oportunidad para Steve Austin”,
nuestro amigo el artista colombiano radicado en Costa Rica, Oscar Sierra
Quintero, nos comentó acerca de su relación con este comic que fue publicado
por GRECO Grupo Editor Colombiano.
Oscar
Sierra Quintero es un guionista y dibujante oriundo de Barranquilla, Colombia,
radicado desde hace varios años en Costa Rica, donde forma parte de la
Directiva de La Pluma Sonriente y La Pluma Comic, movimientos artísticos de los
que es miembro fundador. Ha publicado obras como la novela gráfica “Leyendas de
Costa Rica” (junto a Ronald Díaz, Rodicab) y la tira de prensa de humor
educativo “Galoxi”.
Veamos
lo que nos cuenta Oscar al respecto de su experiencia con el comic de “El
Hombre Nuclear”:
“Como todo dibujante de
hueso colorado, nací con tinta china inyectada en las venas y con una pluma y
un lápiz bajo el brazo. Igual nací con el don de la narrativa: me era fácil
inventar historias fantásticas de todo tipo que luego le contaba a mis hermanos
menores.”
“Todo esto, sumado al
hecho que nuestros padres nos compraban libros de cuentos ilustrados y cómics
(de la editorial Novaro de México) a toda la camada Sierra Quintero, hizo que
desde muy chico mi afición por el dibujo se decantara hacia el comic y la
caricatura humorística. Artes que se afianzaron aún más en mi, al unirme con mi
hermano mayor José en la labor que había asumido de ilustrar comics cuando él
contaba 12 años de edad y yo 8.”
“A los 16 años comencé
a publicar mis caricaturas humorísticas y de opinión en los dos diarios más
importantes de mi ciudad natal Barranquilla, El Heraldo y Diario del
Caribe, y a los 18 tuve la primera
oportunidad de publicar una serie de historietas históricas sobre la vida
del libertador Simón Bolívar realizadas
con mi eterno “socio” de actividades, el hermano mayor José. Esta serie se
publicó durante 6 meses en el diario
bogotano La República. Poco después lo hicimos con una serie sobre la historia
del boxeo titulada “Una historia escrita a golpes” que publicamos en la revista
de boxeo “Puños criollos”.
“Después de laborar
varios años como director creativo de una agencia de publicidad, a los 22 años
tuve la oportunidad de ilustrar la primera historieta colombiana de gran circulación a nivel
nacional basada en los guiones de un programa radial de mucho éxito titulado
“Código del Terror”. Ese fue mi segundo bautizo como historietista profesional.
Luego de que, por una mala administración del director del proyecto, el comic
no se pudo seguir publicando, en el año 1976 me trasladé a Bogotá en busca de
mejores horizontes. Luego de estar trabajando para varias revistas y agencias
de publicidad en la capital colombiana, hacia el año 1977 fui llamado por la
editora GRECO (Grupo Editor Colombiano) con el fin de estudiar la posibilidad
de que yo realizara la serie de comics de“El Hombre Nuclear”. ¡Era la primera
gran oportunidad que se me presentaba de laborar profesionalmente, no solo como
dibujante sino también como guionista, en una gran editorial! Recuerdo que el
gerente de esa empresa era un mexicano
alto, grueso y de carácter bastante afable y
bonachón, que me recibió con una
gran sonrisa en su oficina. Luego de ver
mis trabajos con el “Código del Terror”,
me pidió unas muestras sobre la serie de “El Hombre Nuclear”. Sin perder
el tiempo me puse a trabajar de inmediato y realicé dos primeros guiones y varias láminas ilustradas de uno de esos
guiones.”
“Cuando
una semana después volví a la editorial con el trabajo encomendado, me encontré
con que el gerente se había tenido que
regresar intempestivamente a
México, y había dejado a cargo a un señor de apellido Vittery. Al ver
mi trabajo y enterarse de los honorarios dobles que yo había acordado con el
anterior gerente, tanto por los dibujos como los guiones, el tal señor Vittery, presa de una envidia
que no podía ocultar (por el doble
trabajo que yo iba a asumir como dibujante y guionista) , me empezó a
poner una serie de trabas y condicionamientos
y, al final, acabó contratando a otro dibujante y asumiendo él
la realización de los guiones, echando así por tierra mi primera
oportunidad de trabajar para una gran editorial, con un comic de especial
connotación internacional. En la muestra vemos una de las láminas que realicé
para ese truncado proyecto.”
Oscar
nos cuenta que en uno de estos guiones, Steve Austin debía partir al espacio en
una anticipada misión del transbordador espacial (para ese tiempo, aún no se
había lanzado la primera misión), para intentar evitar que un satélite
impulsado por energía nuclear, que había quedado averiado por el impacto de una
lluvia de meteoritos, cayera a la Tierra, con imprevisibles consecuencias. Esta
es una de las dos historias que jamás se publicaron en el comic de “El Hombre
Nuclear”.
El
arte adjunto es propiedad de Oscar Sierra Quintero y se ha publicado con su
autorización para ilustrar esta nota.
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lunes, 14 de noviembre de 2016
CAZA DE BRUJAS PARA UN EXTRATERRESTRE.
CAZA DE BRUJAS PARA UN
EXTRATERRESTRE.
Dicen
que “el hombre destruye todo aquello que no comprende”. Bajo esta premisa, se
desarrolló la historia de este comic.
Steve
Austin había acudido a una reunión con los mandos militares y se aprestaba a
regresar a casa. Subió al jet que pilotaba y empezó el viaje de regreso; pero,
a medio camino, se topó con una tormenta eléctrica y uno de los rayos golpeó la
nave, descontrolándola y haciendo que cayera en picada. Steve luchaba por
enderezar la nave, tratando al menos de conseguir aterrizar de panzaso.
Era
de noche y el bólido llameante fue visto mientras caía por Lem Tucker, un
campesino que creyó que era una nave extraterrestre, que iniciaría una invasión
a la Tierra. Al ver el fogonazo del impacto, Lem salió en dirección al sitio y
al llegar, vio a alguien en la cabina de una nave, tratando de salir. Era Steve
que usaba sus miembros biónicos para liberarse. De pronto, a los ojos de Lem,
parte de la nave pareció explotar y un humanoide con partes mecánicas (pues
parte de la piel artificial de los miembros biónicos de Steve se había roto),
salió de la misma, dirigiéndose a él, por lo que el asustado campesino trató de
huir.
El
sitio donde la nave de Steve había caído, era uno de los tantos en las zonas
rurales de USA, donde no había teléfonos, ni radios, ni autos, por lo cual
cualquier cosa fuera de lugar, causaba alarma entre los habitantes.
Un
pequeño llamado Rusty y su perro Blue, jugaban a rastrear a un puma, cuando el
olfato del can detectó algo raro y se dirigió al lugar, donde ambos enconrraron
a Steve que se había desmayado. El chico ayudó a levantarse a Steve y lo llevó
hasta su casa, donde la madre de Rusty, la viuda Crane, lo atendió. Steve
quería dar el aviso de lo que había ocurrido; pero, como en el lugar no había
teléfonos, habría que esperar hasta el día siguiente para ir al pueblo más
cercano.
Mientras
tanto, Lem había traído a varios habitantes y al sheriff del lugar, mostrándoles
la nave siniestrada. A pesar de las dudas del sheriff que pensaba que era un
jet y su ocupante un piloto de la Fuerza Aérea, Lem insistió que era un ser con
partes mecánicas y fuerza demoníaca. Uno de los hombres vio las huellas de
Rusty, Steve y el perro y todos las siguieron, hasta la cabaña de los Crane.
Allí,
a pesar del pedido de prudencia del sheriff, Lem amenazó con que si Austin no
salía, empezarían a disparar. Para no ocasionar un daño a los Crane, Steve
salió y ante la acusación de Lem de ser un extraterrestre, dijo que era un
Coronel de la Fuerza Aérea y que eso podían comprobarlo fácilmente, llamando a
sus superiores. El sheriff dijo que para eso, debería viajar hasta el pueblo de
Huxleyville, a un día a caballo.
Lem
insistió y apuntó a Steve con su rostro, quien con increíble velocidad le quitó
el arma y la lanzó tan lejos, que asustó a todos. El sheriff no vio más opción
entonces que llevarlo consigo y encerrarlo en la cárcel del pueblo, hasta que
todo se aclarase; luego, partió a caballo dejando la advertencia a Lem y los
suyos de no hacer una tontería.
Sin
embargo, ni bien había partido el sheriff, Lem incitó a los demás para que
llevaran antorchas para quemar la pequeña cárcel construída en madera.
Consciente del peligro, Steve arrancó la reja de la parte posterior del lugar,
escapando mientras la pequeña edificicación era consumida por las llamas.
Empezó a trepar una colina, esperando no ser visto; pero, uno de los hombres de
Lem lo vio y empezaron a seguirlo.
Steve
corrió a toda velocidad e incluso superó de un salto un precipicio de 15 metros
de ancho, para alejarse lo más posible de Lem y sus hombres. En eso, escuchó
unos ladridos y el disparo de un arma pequeña y se dirigió a ver qué ocurría.
Al llegar, vio a Blue luchando con un puma, mientras el pequeño Rusty observaba
la escena.
Steve
tomó un pedazo de madera con forma de estaca y una piedra que usó para atraer
la atención del felino, que se lanzó sobre él. Ambos rodaron por el suelo por
el impacto del peso del puma, hasta que Steve consiguió clavarle la estaca y lo
mató. El chico corrió y abrazó a Steve.
En
eso, llegaron Lem y sus hombres, quienes apuntaron a Steve y pidieron a Rusty
que se apartara; pero, justo en se momento, apareció la viuda Crane, quien les
pidió que comprendieran que Austin era solo un hombre y se interpuso entre
ellos. Al tocar a Steve, sintió húmeda su mano y notó que era sangre que
brotaba de las heridas de Steve tras luchar por el puma y la mostró a Lem y sus
hombres.
Al
darse cuenta que solo era un humano, los hombres de Lem se alejaron, molestos
por haber seguido las locuras de su vecino. Steve acompañó a los Crane para
cenar en su casa. Al día siguiente, partiría para su regreso.
Este
comic contó con una historia complementaria titulada “El muñeco”. C.P. Land
había robado algunos planos secretos, incluyendo los de la reconstrucción de
Steve Austin y había conseguido que el Dr. Donald Dreyfuss construyera una
versión en miniatura del Hombre Nuclear, con todas sus funciones. Tras matar a
Dreyfuss, Land se dispuso a vender la miniatura el mejor postor, sin sospechar
que una extraña conexión se había creado entre la figura y Austin, quien empezó
a actuar de manera extraña, reaccionando a lo que le ocurriera a su “doble”.
Este
comic fue publicado en español de manera quincenal, en formato comic grapa por
GRECO Grupo Editor Colombiano, en el # 4 de su colección El Hombre Nuclear.
Imagen cortesía de colección privada.
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¡NO ME ESPÍEN!
¡NO ME ESPÍEN!
Steve
Austin se encontraba entre los asistentes a una conferencia de un Presidente extranjero
que había llegado en una misión de paz. Todos, incluyendo los reporteros y
técnicos de televisión, habían sido registrados al menos dos veces para evitar
que alguien introdujera armas.
Para
mayor seguridad, Steve escudriñaba todo el salón con su ojo biónico en busca de
algo fuera de lugar y al notar que una de las cámaras no emitía sonido alguno y
su visión mejorada no captaba circuito eléctrico en la misma, se lanzó hacia el
líder extranjero para salvarlo del inminente disparo de la “cámara”, que
contenía un lanzagranadas oculto.
Steve
alcanzó a agarrar la granada en el aire y corrió en dirección de la ventana. La
policía pensó que era un agresor y empezó a disparar contra él. Impulsado por
sus piernas biónicas, Austin atravesó la ventana y su brazo biónico lanzó la
granada a gran distancia, donde estalló sin causar daño. En eso, el
“camarógrafo” sacó un arma y la policía lo abatió de un disparo.
Poco
después en la OSI, Steve informaba a Oscar Goldman, quien parecía prestarle
poca atención, pues se estaba probando una nueva camisa. Oscar le comentó a
Steve que esa noche habría una recepción por una Reina de una nación
extranjera, que portaría un vailoso diamante y que la OSI estaba al tanto del
hecho y que en la recepción, habría más agentes de seguridad que invitados.
Steve comentó que él también estaba invitado y que llevaría a su pareja.
Steve
se encontraba con su pareja en la recepción en homenaje a la Reina, cuando hubo
un repentino corte de energía; pero, los generadores de emergencia no se
activaron. Steve dejó a la chica en lugar seguro y se dirigió en busca de la
monarca extranjera. De un salto, llegó al primer piso, donde unos encapuchados
amenazaban a la Reina, para quitarle la joya. Los encapuchados reconocieron a
Steve como si lo hubieran estado esperando. En un rápido movimiento, el Hombre
Nuclear lanzó un jarrón que derribó a uno de los delincuentes, y de inmediato,
dio un salto y golpeó con fuerza las piernas del otro, rompiéndolas. La Reina
estaba sorprendida y agradecida por la acción de Steve y lo invitó a regresar a
la recepción y bailar con ella, ante lo cual la pareja del ex – astronauta tuvo
que contentarse con observar.
Al
día siguiente, Steve aseguraba a Oscar, quien se probaba una nueva camisa, que
la oficina de la OSI estaba siendo espiada. Oscar no lo creyó, afirmando que la
OSI era el lugar más seguro del mundo, lo que fue cuestionado por Steve, quien
le dijo que nadie más sabía que él estaría en la recepción; pero, los
delincuentes estaban enterados.
Sin
embargo, al momento, Steve se retractó y dijo que todo era una broma e informó
a Oscar que con fines investigativos había colocado al agente Tipton como
encubierto para que vigile a la oficina industrial “Élite”. Días después, Oscar
le dijo a Steve que sabía de buena fuente que lo de Tipton se había filtrado y
le dijo que por la seguridad del agente, lo sacara de allí. Steve no contestó,
pues estaba concentrado en revisar minuciosamente la oficina de Oscar y cuando
este le reclamó por no contestarle, el Hombre Nuclear le entregó un papel donde
le indicaba que lo de Tipton era un engaño para demostrar que la oficina estaba
siendo espiada.
Esa
noche, Steve y Oscar concidieron en un restaurante y aunque el Hombre Nuclear
estaba molesto por la actitud de su jefe, aceptó su invitación a tomar un
aperitivo. Al rato, Steve se sintió mal y se desmayó. Oscar se ofreció a
llevarlo a su casa; pero, en realidad lo llevó a que el equipo de la unidad
biónica lo revisara por si tenía algún dispositivo espía, resultando que no
había nada malo en él.
Cuando
Steve despertó, salió en su auto y al ver a Oscar, lo invitó a subir para
conversar, pues no quería hacerlo en la oficina, por sus sospechas de que
estaba siendo vigilada. Lo cierto, es que ambos eran seguidos por un auto y una
avioneta, que captaban todo lo que decían. Al llegar a una playa, bajaron del
auto y Steve dijo que pronto tendrían las pruebas de que estaban siendo
espiados, por orden de Raúl Piritz, jefe de la sección industrial de “Élite”.
Al oír su nombre, Piritz, que se hallaba en el vehículo que seguía a Steve y
Oscar, dio la orden de acallarlos.
La
avioneta dio un giro y se lanzó disparando contra Steve y Oscar. Steve agarró
una piedra de regular tamaño y la lanzó como misil contra la aeronave, que
empezó a caer tras ser impactada. Steve salió corriendo para seguir a la
avioneta y alcanzó a sacar a tiempo al piloto, mientras pedía refuerzos para
capturar a los que iban en el auto. Luego, salió corriendo detrás del vehículo
hasta alcanzarlo y hacerlo detener al romper su parabrisas.
Al
día siguiente, Steve fue a visitar a Oscar, llevando un dispositivo para captar
micrófonos ocultos, comprobando que había uno oculto en su camisa nueva. Era
así como los habían estado espiando. Bromeando, Steve salió de la oficina
recomendando a Oscar no volver a comprar camisas tan baratas.
Este
comic contó con una historia complementaria titulada “Competencia mortal”.
Steve Austin tomaba el nombre de Steve Barnes, integrante del equipo atlético
nacional que competiría en las olimpiadas, para vigilar de cerca a Charlotte
Petrovia, hija de un dictador que era
detestado a nivel internacional, pues se sospechaba que una organización
llamada VOW, atentaría contra ella, causando un incidente internacional y
desprestigiando los juegos.
Este
comic fue publicado en español de manera quincenal, en formato comic grapa por
GRECO Grupo Editor Colombiano, en el # 5 de su colección El Hombre Nuclear.
Imagen cortesía de colección privada.
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LOS DESTRUCTORES.
LOS DESTRUCTORES.
Estados
Unidos y la Unión Soviética habían planificado una misión espacial conjunta.
Por tal motivo, se habían venido realizando diversas actividades en distintos
ámbitos y así, atletas de ambos países habían participado en competencias que
animaron la camaradería y artistas rusos se presentaban en USA y los
norteamericanos ante el público ruso.
Steve
Austin se encontraba en Rusia como parte de la tripulación del Apolo que se
encontraría en el espacio con los de la nave Soyuz y había estado con los
cosmonautas, verificando el funcionamiento de esa nave.
El
Coronel Bob Maitland no confiaba en los rusos, pues pensaba que ellos querían
borrar a los norteamericanos del mapa y así se lo dijo a Steve, quien le
contestó que para efectos de la misión, era importante buscar confiar en todo
el equipo. El Capitán Viktor Blatkov llegó en ese momento y les dijo que sus
camaradas Zirotsky y Yalin estaban listos para la misión. Esa noche, ambos
equipos compartieron una cena en el Complejo Espacial de los Montes Urales;
luego, se despidieron momentáneamente, hasta que volvieran a encontrarse en el
espacio.
La
delegación norteamericana regresó a USA y Maitland insistía en sus comentarios
negativos hacia los rusos. Como Steve estaba considerado como reemplazo para
cualquiera de los integrantes de la tripulación del Apolo si algo le ocurría a
alguno, ni bien llegó a Washington DC, fue a las oficinas de la OSI, donde
solicitó a Oscar le facilitara el expediente de Maitland. Sin embargo, luego de
revisar el expediente, no encontró nada fuera de lugar.
Las
sospechas de Austin habían molestado a un grupo de generales del Pentágono, que
pensaban que los rusos tratarían de sabotearlos y por ello pretendían golpear
primero, así que decidieron acallarlo. Al día siguiente, Steve se ejercitaba
corriendo por una playa, sin saber que era acechado por un francotirador; pero,
por casualidad, alzó la vista y su ojo biónico captó la amenaza y puedo eludir
los disparos, hasta caer sobre el agresor. Intentó hacerlo confesar; pero, el
hombre mordió una cápsula con veneno y murió.
Oscar
informó a Steve que el hombre había ingerido cianuro y que no se trataba de un
agente de una potencia extranjera, pues era un Sargento condecorado en Vietnam
y te nía un expediente de seguridad. De hecho, estaba asignado a la seguridad
en el Pentágono. Oscar dijo que existía un grupo denominado “Los
Superpatriotas”, que pretendían declarar la guera a los países que no
estuvieran alineados con USA y que eran liderados por un alto oficial del
Pentágono.
Por
recomendación de Oscar, Steve se dirigió en un avión jet hacia las
instalaciones de la NASA en Houston, para asegurarse que todo estuviese en
orden. Allí, fue recibido por el Dr. Mike Abbott, quien le informó que uno de
los tripulantes Jim Conners, había sido herido un par de horas atrás y se
hallaba en coma en un hospital. Ya que a Steve le tocaba reemplazar a Conners,
Abbott le indicó que el objetivo de la misión era estudiar la radiación solar y
el cinturón alrededor de la Tierra que la limita; y, que al juntarse los
equipos, deberían hacer un estudio en conjunto.
El
“pequeño” detalle, fue que Steve notó que Abbott estaba grabando la
conversación y de hecho, él conocía al verdadero Abbott, por lo que quien
estaba frente a él era un impostor. El falso Abbott le dijo que era parte del
equipo de seguridad de la Soyuz y que había sido enviado para asegurarse que
todo estuviera bien y que el verdadero funcionario de la NASA estaba seguro en
un lugar en Texas; pero, no pudo seguir hablando, pues alguien que estaba
oculto, le disparó desde atrás, matándolo de contado.
Steve
no pudo encontrar al agresor; pero, sí el arma que entregó a los agentes de
seguridad, para que viesen si había alguna posibilidad de encontrar pistas como
alguna huella digital. Austin telefoneó a Oscar para ponerlo al tanto de lo que
había pasado y luego subió al jet para dirigirse a Cabo Kennedy, sintiéndose
cada vez más preocupado, pues a pesar de la presencia del agente ruso, estaba
más que convencido que ellos no iban a dar problemas.
Esa
noche, cenó en Cabo Kennedy con Bob Maitland y el Mayor Swede Jenson, quienes
formarían con él la tripulación del Apolo. Al día siguiente, los 3 subieron al
módulo Apolo acoplado en lo alto de un cohete Saturno V y tras el conteo
regresivo, partieron a su misión. Poco después, les informaron que la Soyuz
también había partido al espacio.
Mientras
tanto en el Pentágono, el Senador Wilkinson y varios militares de alto rango
pertenecientes al grupo de “Los Superpatriotas”, deliberaban sobre las ventajas
que la URSS estaba obteniendo sobre USA y aseguraban que la única forma de
obtener la paz era una guerra nuclear, por lo cual confiaban en la misión
asignada a Maitland.
Cuando
los módulos Apolo y Soyuz se encontraron y acoplaron, el saludo entre Steve
Austin y Viktor Blatkov dio inicio a la misión conjunta. Maitland dijo que
había detectado un problema en un circuito de luz exterior y se aprestó a salir
para tratar de repararlo. Sin embargo, pronto fue claro que no existía tal
problema y Steve se puso el traje espacial para salir a buscarlo.
Al
salir, Steve vio que Maitland había colocado una carga explosiva que haría
volar al Soyuz y provocaría una guerra con la URSS, con la que su grupo
esperaba acabar con sus rivales. Steve avisó por radio a los tripulantes y se
dirigió hacia Maitland, quien intentó atacar con un cuchillo; pero, con tan
mala suerte, que terminó cortando el cable que lo mantenía unido a la nave
espacial.
Austin
quiso ayudarlo; pero, era inútil, pues Maitland se iba alejando hacia lo
profundo del espacio. Antes de dirigirse hacia lo que era su muerte segura,
Maitland confesó y le dio a Steve los nombres de los líderes del grupo. Sus
últimas palabras fueron un ruego a Steve para que detuviese la guerra nuclear.
Para
cuando la cápsula espacial amarizó luego de cumplida la misión, ya todos los
integrantes del grupo habían sido capturados. Todos menos uno… ¡el que quedó
afuera!
Este
comic contó con una historia complementaria titulada “Terror en el paraíso”,
donde un grupo de mercenarios irrumpe en medio de un Congreso Internacional en
el Hotel Coronado en Las Bahamas, para secuestrar a los funcionarios de un
país, a petición de una de las delegadas participantes, que no se imagino que
sus contratados matasen a todos los habitantes de un kilómetro a la redonda,
usando un gas letal. Steve Austin, quien se encontraba como delegado de la OSI
en el Congreso, sería el encargado de vencerlos.
Nota:
Por motivos de fuerza mayor, no va la portada real del comic que contiene esta
historia, pues la misma se dañó años atrás y el interior del comic no cuenta
con indicación alguna del número al que pertenece.
Este
comic fue publicado en español de manera quincenal, en formato comic grapa por
GRECO Grupo Editor Colombiano, en su colección El Hombre Nuclear. Imagen
cortesía de colección privada.
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sábado, 5 de noviembre de 2016
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA STEVE AUSTIN.
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
PARA STEVE AUSTIN.
“The
six million dollar man”, fue una serie de TV norteamericana de la cadena ABC, que
contó con 100 episodios y fue emitida entre 1973 y 1978, que en español fue
conocida como El Hombre Nuclear o El hombre de los seis millones de dólares. La
serie se basó en la novela “Cyborg” de Martin Caidin.
La
serie narraba la historia del astronauta y piloto de pruebas Steve Austin
(interpretado por Lee Majors), quien sufría un grave accidente al pilotar una
nave experimental, perdiendo sus dos piernas, el brazo derecho y su ojo
izquierdo. Para ese momento, la agencia gubernamental OSI trabajaba en el
proyecto “Biónica” y se decidió probarlo en Steve, quien tras una lenta
recuperación y entrenamiento, se convirtió en agente de este organismo. Los
transplantes biónicos lo habían dotado de gran velocidad, fuerza extraordinaria
(en sus piernas y brazo), así como visión telescópica e infrarroja.
Vale
contar como anécdota, que Lee Majors no era la opción original para el papel
protagónico, pues el novelista Caidin había sugerido que fuese para Monte
Markham, quien finalmente haría el papel del Hombre de los siete millones de
dólares, a quien los transplantes biónicos lo habían sumido en la locura.
No
está por demás decir que en más de una ocasión, Steve renegó de lo que le había
pasado, pues se sentía como un monstruo.
En
USA se publicaron varios comics basados en la serie de TV, siendo el primero
“The Six Million Dollar Man”, de Charlton Comics, cuyo primer número salió en
Junio de 1976 y el noveno y último en Junio de 1978. Luego, hubo otros, en
distintos formatos, que incluso se publicaron luego de finalizada la serie.
Hacia
fines de la década de los 70, GRECO Grupo Editor Colombiano, publicó el comic
“El Hombre Nuclear”, basado en la serie de TV y bajo licencia de Universal City
Studios. Las portadas eran a color y el interior en tonos sepia. El director
artístico y guionista de este comic era Jorge Peña.
Eran
las 9h43 de una soleada mañana el 29 de Octubre de 1975, cuando el Coronel
Steve Austin se despedía de un renuente Oscar Goldman en la base aérea de
Andrews. Austin debía probar un avión experimental tipo VTOL (despegue y
aterrizaje vertical) y Goldman le indicaba que prefería que no lo hiciera.
Steve
le dijo que a veces le daba la impresión que Oscar preferiría jamás haberlo
conocido; pero, este le contestó que no era así y que él era un tipo
inolvidable.
Austin
partió, escoltado por otro avión y todo iba normal, hasta que la nave empezó a
acelerarse sin que Steve pudiese controlarla, además que perdió contacto con el
avión escolta y con la base aérea, mientras su mente se nublaba. Cuando
segundos después, su mente se despejó, el cielo estaba nublado y pudo retomar
el mando de los controles y contactarse con la torre de la base Andrews.
El
controlador aéreo pareció dudar cuando Austin le habló; pero, le dio
autorización para aterrizar, aunque debía esperar al personal de seguridad de
la base, sin bajar del avión. Luego de aterrizar, Steve fue llevado al interior
de uno de los edificios, donde fue interrogado y le tomaron las huellas
digitales. Nadie en la base sabía del vuelo de prueba, ni reconocían el tipo de
avión, que para ellos debía ser algo muy moderno, ni había avión escolta
alguno. Además, Steve había afirmado haber despegado a las 9h43 y apenas eran
las 8h25. El reloj de Steve era un modelo electrónico, sellado con cristal de
cuarzo, así que no podía fallar; pero, para los de la base, debía ser algún
modelo experimental, pues jamás habían visto uno igual.
Steve
pidió entonces que contactaran a Oscar Goldman, quien al llegar dijo no
conocerlo y además, las huellas tomadas a Austin demostraban que tenía un brazo
artificial y el verdadero Steve Austin no tenía miembros artificiales. Steve se
exasperó, pensando que la broma ya había ido demasiado lejos y usó su fuerza
para derribar a los guardias; luego, destrozó la puerta para salir del edificio
y antes de salir de la base, derribó uno de los enmallados del cerramiento,
lanzándolo contra los vehículos que lo perseguían.
Oscar
se quedó preocupado y decidió contactar al Dr. Rudy Wells, quien conocía a
Austin y estaba trabajando en un proyecto con prótesis biónicas. Mientras
tanto, Steve había llegado al pueblo más cercano y buscaba quien pudiera
ayudarlo y por casualidad, se encontró con una amiga a la que no veía desde
hace algunos años atrás, Donna Scott, camarera del Club Pink Rabbit.
Curiosamente, para Donna solo había pasado una semana.
Donna
lo llevó a su departamento y le brindó comida y le facilitó algo de ropa de un
hermano de ella. Fue allí, donde Steve se enteró que estaban en Febrero de
1973, lo que le hizo asumir que de alguna manera, había retrocedido en el
tiempo mientras probaba el avión y por eso, ni Oscar ni los demás lo
reconocían. Eso le daba una oportunidad para evitar su accidente y que no
tuvieran que ponerle los miembros biónicos.
Steve
necesitaba llegar hasta la base del Lago Rogers, donde se hizo la prueba de la
nave con la que se estrelló. Donna le dijo que su hermano Pete era piloto y que
lo podía llevar donde necesitara; luego, lo llevó hasta el aeropuerto.
Steve
y Pete partieron en la avioneta de este último; pero, al llegar cerca del Lago
Rogers, fueron interceptados por un helicóptero militar que pretendía hacerlos
bajar. Steve le pidió a Pete que maniobrara y se pusiera justo encima de la
nave que los seguía. Cuando la avioneta estuvo en posición, Steve saltó y
consiguió caer en la cola del helicóptero, al que le dañó el rotor y luego
volvió a saltar, al tiempo que Pete se había reubicado para que el astronauta
alcanzara la portezuela. Por seguridad, Pete lo dejó cerca del pueblo más
cercano, desde donde Steve tomó un taxi que lo llevó hasta la base.
Allí,
al dar su nombre, el guardia lo dejó pasar; pero, otro guardia indicó que justo
unos minutos atrás había dejado ingresar a Steve Austin, así que lo empezaron a
perseguir. Steve consiguió eludirlos y se ubicó en un lugar desde el que pudo
ver su yo del pasado, usando su ojo biónico.
Steve
decidió entonces acercarse a su yo del pasado y explicarle lo que pasaba; pero,
fue interceptado por varios hombres a los que derribó, aunque en último
momento, fue alcanzado por un dardo disparado por Oscar Goldman, quien le dijo
que lamentaba tener que detenerlo.
Cuando
Steve despertó, se encontró en el interior de un avión militar, junto a Oscar
Goldman y Rudy Wells, quienes le explicaron que habían deducido que él era el
Steve Austin del futuro y que no debía evitar el accidente que sufriría, pues
la corriente del tiempo es frágil y su acción podría tener consecuencias
impredecibles. Oscar y Rudy habían decidido ayudarlo en lo que pudieran a
regresar a su tiempo y lo llevaron de regreso a la base Andrews.
Steve
partió y al poco tiempo, volvió a experimentar la extraña sensación que había
tenido horas atrás y se encontró de nuevo en su tiempo real. Oscar lo contactó
preocupado desde la torre de control y le dijo que lo habían perdido por algo
más de dos minutos. Steve le comentó que había estado en el pasado y había
intentado evitar su accidente.
Oscar
le dijo que por algo, no le habían dejado hacerlo y le dio la bienvenida de
vuelta a casa.
Este
comic fue publicado en español de manera quincenal, en formato comic grapa por
GRECO Grupo Editor Colombiano, en el # 15 de su colección El Hombre Nuclear.
Imagen cortesía de colección privada.
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