LA MUERTE DE WOLVERINE.
El
diagnóstico de Reed Richards era contundente: Wolverine había perdido su
habilidad mutante para sanar, lo que claramente significaba que podría ser
herido mortalmente y que lo afectaría el envejecimiento como a cualquier
humano. Con todo, le dijo a Logan que si deseaba, podía pedir la opinión de
otros científicos como Tony Stark o Hank Pym, a lo que Wolverine contestó que
ya lo había hecho y el resultado era el mismo.
Reed
le dijo que el mundo no podía permitirse perder a alguien a quien muchos le
debían la vida y que él haría lo posible para crear una cura, que estaba seguro
conseguirla; pero, que para ello, requería que Logan se mantuviese oculto y
evitando cualquier enfrentamiento.
Sin
embargo, Wolverine sabía que eso era del todo imposible, pues en cuanto se
supiese su condición, alguien pondría precio a su cabeza y empezaría una
cacería para ver quién conseguía liquidarlo; pero, si eso ocurría, lo haría en
sus términos. Y en efecto, eso fue lo que ocurrió, pues empezó a ser perseguido
por mercenarios, agentes de AIM y Nuke, con quien tras una agotadora batalla,
averiguó que había una recompensa por llevarlo vivo, planteada por Viper, desde
Madripoor.
Ya
en Madripoor y tras vencer a los esbirros de Viper, ella le contó a Wolverine
que un cliente había acudido con un pedido especial para que capturase a Logan,
lo que ella aceptó. Y ahora que lo tenía ante ella, tenía preparado a
Sabretooth, a quien había administrado un potente veneno y solo recibiría el antídoto
si acababa con Wolverine, iniciando así una feroz batalla, que Logan parecía
estar a punto de perder luego que su enemigo le arrancara el ojo izquierdo;
pero, en ese momento intervino Lady Deathstrike. Ella se disponía a rematar a
Creed; pero, Logan se opuso, al no considerarlo justo, ante la condición en la
que Sabretooth se encontraba, así que Yuriko lo dejó libre.
Lady
Deathstrike le dijo a Logan que la recompensa no solo era por él, sino por ella
también y le propuso aliarse para enfrentar juntos la amenaza, aunque al darse
cuenta de la condición en la que se encontraba Wolverine, desistió y más bien
se dispuso a entregarlo, a cambio de poder salvarse ella. En eso, apareció
Kitty Pryde, quien atravesó el pecho de Yuriko en fase y amenazó con
solidificar su brazo si no dejaba en paz a Logan, así que Lady Deathstrike optó
por irse, del mismo modo que hizo Viper aprovechando la confusión.
Kitty
estaba preocupada por Logan y lo había estado siguiendo. Procedió entonces a
administrar a Logan un suero que restauró momentáneamente su poder curativo y
luego de eso, viajaron juntos a Japón, en busca de Ogun, a quien Lady
Deathstrike había mencionado como uno de sus perseguidores. Sin embargo, Ogun
se había apoderado del cuerpo de Kitty para tomar desprevenido a Wolverine y
atacarlo, a sabiendas de que este se contendría para no causarle daño a su
amiga; pero, con lo que Ogun no contaba, es que la conciencia de Kitty lucharía
para retomar el control y no dudaría en amenazar con traspasarse a sí misma
para vencerlo. Ogun optó por abandonar el cuerpo de la joven y Wolverine fue en
su busca, no sin antes escuchar a Kitty contarle que el responsable de todo era
nada menos que el Dr. Abraham Cornelius, ¡aquel que tuvo a Logan como un
conejillo de indias e inyectó en su cuerpo el adamantium!
Usando
sus habilidades de rastreo, Wolverine consiguió ubicar a Ogun y lo encontró en
una bodega abandonada, donde pudo ver el cuerpo de Cyber mientras se
descomponía en un recipiente lleno de ácido. Era otro de los pedidos de
Cornelius. Logan encargó entonces a Ogun, dar un mensaje a Cornelius: ¡él iba a
buscarlo!
Al
llegar al laboratorio de Cornelius, Wolverine no pudo evitar recordar lo que
había pasado con él años atrás y cuando reaccionó, pudo ver a varios hombres
que eran sometidos a un tratamiento similar al suyo y detrás de los controles
se hallaba el Dr. Cornelius. El científico se justificó diciendo que buscaba
enmendar los errores del pasado, corrigiendo cualquier falla y asegurándose
ahora de condicionarlos de tal forma, que ahora lo obedecerían en todo. Logan
asumió entonces que lo que Cornelius necesitaba de él era su adamantium, para
usarlo en sus nuevos experimentos; pero, el científico le dijo que tenía
suficiente metal y que había conseguido fundirlo para aplicarlo y confesó que
lo que realmente necesitaba era su factor curativo, para hacer menos traumática
la experiencia en sus conejillos de indias.
Logan
no pudo dejar de sonreir al oir lo que Cornelius decía y procedió a hacerse un
corte en la mano, que obviamente no sanó y el científico, al darse cuenta de lo
que pasaba, dio la orden a uno de sus sujetos de prueba para que matara a
Wolverine, mientras él activaba el mecanismo para la transformación definitiva
de los demás.
Aunque
con esfuerzo y quedando malherido, Wolverine consiguió vencer al sujeto, luego
de lo cual rompió las mangueras que llevaban el admantium fundido, que cayó
sobre él, cubriéndolo por completo. Luego, con dificultad, salió tras
Cornelius, quien se desplomaba moribundo antes de poder escapar en un
helicóptero, producto de una esquirla que se le había incrustado en el costado
izquierdo de su cuerpo, cuando Wolverine y el sujeto de prueba luchaban.
Wolverine avanzó unos pocos más; pero, el peso y la solidificación del
adamantium lo ahogaron y cayó de rodillas, muerto.
Esta
historia fue publicada en español en formato grapa y posteriormente en tomo edición
de lujo, por Marvel México (Televisa); también en formato tomo por Panini y por
Ovnipress. Imagen cortesía de colección privada, de la portada del tomo en
edición de lujo de Marvel México.
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