martes, 15 de noviembre de 2016

UN PARTICULAR HOMENAJE DE MARVEL A DC.





UN PARTICULAR HOMENAJE DE MARVEL A DC.

Hace unos días, el coleccionista peruano Fernando Franco Qiróz, publicó en su página de facebook “Historietas Novaro” (donde no solo habla sobre los comics de esta recordada editorial), una nota acerca de un particular homenaje que Marvel hizo a DC Comics.

En Quasar # 17 USA “Reborn to run” (Diciembre de 1990, por Tom De Falco y Mike Manley), Marvel presentaba una carrera entre los velocistas de su Universo, para ser, como lo indicaba la portada, “el más rápido hombre vivo” (The fastest one alive, una clara alusión al encabezado de los comics de The Flash de DC: The fastest man alive).

En la carrera, participaban entre otros, la Capitana Marvel, Quicksilver, Speed Demon, Super Sabre, Black Racer, The Whizzer y Makkari. De pronto, en medio de un estallido de energía y rodeado de relámpagos, aparecía un hombre rubio, con cabello largo y barba desaliñados, que vestía los restos de un traje rojo con cinturón y botas amarillas, quien no podía recordar su nombre, aunque reconocía que no estaba en su universo.

El misterioso hombre, apenas recordaba que había estado corriendo y que luego, había sentido una especie de energía dentro de él y había terminado perdiendo su forma, que recién recuperaba, tras un largo tiempo. Lo que sabía de seguro, era que tenía una gran necesidad de correr.

Quasar había detectado una extraña energía y viajó por el campo cuántico; pero, al emerger, la fuente de dicha energía se había ido. Cuando por fin lo alcanzaron, dijo recordar que su sombre sonaba algo así como “Buried Alien” (Barry Allen). Runner, el velocista de los Eternos, le dio la bienvenida y lo invitó a participar en la carrera, que terminó ganándola, siendo declarado “el más rápido hombre vivo” (The fastest man alive). Quasar estaba más que seguro de que la procedencia de Buried Alien, era extradimensional.

Al final, adoptó la identidad de “Fastforward” y creó un nuevo traje rojo y amarillo.

Recordemos que para esa época, Barry había “muerto” en las Crisis en las Tierras Infinitas, en 1985, mientras corría a la velocidad de la luz, para salvar al Universo de la amenaza del Antimonitor y su cuerpo terminó desintegrándose. Hacia fines de la década de los 80, DC revelaba en una historia que el cuerpo de Barry se había transformado en energía y su impulso lo había llevado a través del tiempo, regresando a la noche tormentosa en la que un rayo había caído en el laboratorio del criminalista, dándole poderes de velocidad. En dicha historia, Barry mismo era el rayo que lo había transformado.

Dos décadas después, en Flash Rebirth, se revelaba que Barry había quedado atrapado en la Fuerza de la Velocidad, de la que fue liberado por las maquinaciones de Zoom el Flash Reverso, como parte de un plan que haría que el héroe viajase en el tiempo para cambiar la historia y dar origen a Flashpoint.

Las dos imágenes adjuntas fueron tomadas de la página de facebook “Historietas Novaro” y este artículo está basado en los comentarios de Fernando Franco.

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ECOS DEL OMATSURI.












El sábado 12 y domingo 13 de Noviembre, estuvimos invitados al evento Omatsuri, que tuvo lugar en el Parque Lineal del Centro Cívico, donde contamos con nuestro stand de venta de comics y manga, así como afiches y dibujantes en acción.

EN LA COMIC CON DE NEW YORK.














El diseñador industrial y coleccionista de comics y figuras de colección Marlon Rangel, estuvo a inicios de Octubre en la New York Comic Con y nos remitió estas fotos que compartimos con ustedes.
Allí, estuvo, en su orden con: Stan Lee, Adam Hughes, Chris Claremont, David Mack, Gary Frank, Jimmy Palmiotti y Amanda Conner, Ralph Macchio, Scott Campbell, Scott Snyder, Terry Dodson, Tom Richmond y Yanick Paquette.
Felicitamos a Marlon y nos alegra que se haya divertido en grande.






















lunes, 14 de noviembre de 2016

UN MOMENTO DE ALEGRÍA PARA LOS NIÑOS DE SOLCA.









UN MOMENTO DE ALEGRÍA PARA LOS NIÑOS DE SOLCA.
El día de hoy, el Comic Club de Guayaquil, la Orden 66 Ecuador y Mundo Naz, se unieron para agasajar a los niños que se atienden en Solca.
Hubo pastel y cola para ellos y sus padres y los artistas Allan Rubio Gellibert y Oliver Bonilla estuvieron dibujando para los pequeños guerreros.

CAZA DE BRUJAS PARA UN EXTRATERRESTRE.


CAZA DE BRUJAS PARA UN EXTRATERRESTRE.

Dicen que “el hombre destruye todo aquello que no comprende”. Bajo esta premisa, se desarrolló la historia de este comic.

Steve Austin había acudido a una reunión con los mandos militares y se aprestaba a regresar a casa. Subió al jet que pilotaba y empezó el viaje de regreso; pero, a medio camino, se topó con una tormenta eléctrica y uno de los rayos golpeó la nave, descontrolándola y haciendo que cayera en picada. Steve luchaba por enderezar la nave, tratando al menos de conseguir aterrizar de panzaso.

Era de noche y el bólido llameante fue visto mientras caía por Lem Tucker, un campesino que creyó que era una nave extraterrestre, que iniciaría una invasión a la Tierra. Al ver el fogonazo del impacto, Lem salió en dirección al sitio y al llegar, vio a alguien en la cabina de una nave, tratando de salir. Era Steve que usaba sus miembros biónicos para liberarse. De pronto, a los ojos de Lem, parte de la nave pareció explotar y un humanoide con partes mecánicas (pues parte de la piel artificial de los miembros biónicos de Steve se había roto), salió de la misma, dirigiéndose a él, por lo que el asustado campesino trató de huir.

El sitio donde la nave de Steve había caído, era uno de los tantos en las zonas rurales de USA, donde no había teléfonos, ni radios, ni autos, por lo cual cualquier cosa fuera de lugar, causaba alarma entre los habitantes.

Un pequeño llamado Rusty y su perro Blue, jugaban a rastrear a un puma, cuando el olfato del can detectó algo raro y se dirigió al lugar, donde ambos enconrraron a Steve que se había desmayado. El chico ayudó a levantarse a Steve y lo llevó hasta su casa, donde la madre de Rusty, la viuda Crane, lo atendió. Steve quería dar el aviso de lo que había ocurrido; pero, como en el lugar no había teléfonos, habría que esperar hasta el día siguiente para ir al pueblo más cercano.

Mientras tanto, Lem había traído a varios habitantes y al sheriff del lugar, mostrándoles la nave siniestrada. A pesar de las dudas del sheriff que pensaba que era un jet y su ocupante un piloto de la Fuerza Aérea, Lem insistió que era un ser con partes mecánicas y fuerza demoníaca. Uno de los hombres vio las huellas de Rusty, Steve y el perro y todos las siguieron, hasta la cabaña de los Crane.

Allí, a pesar del pedido de prudencia del sheriff, Lem amenazó con que si Austin no salía, empezarían a disparar. Para no ocasionar un daño a los Crane, Steve salió y ante la acusación de Lem de ser un extraterrestre, dijo que era un Coronel de la Fuerza Aérea y que eso podían comprobarlo fácilmente, llamando a sus superiores. El sheriff dijo que para eso, debería viajar hasta el pueblo de Huxleyville, a un día a caballo.

Lem insistió y apuntó a Steve con su rostro, quien con increíble velocidad le quitó el arma y la lanzó tan lejos, que asustó a todos. El sheriff no vio más opción entonces que llevarlo consigo y encerrarlo en la cárcel del pueblo, hasta que todo se aclarase; luego, partió a caballo dejando la advertencia a Lem y los suyos de no hacer una tontería.

Sin embargo, ni bien había partido el sheriff, Lem incitó a los demás para que llevaran antorchas para quemar la pequeña cárcel construída en madera. Consciente del peligro, Steve arrancó la reja de la parte posterior del lugar, escapando mientras la pequeña edificicación era consumida por las llamas. Empezó a trepar una colina, esperando no ser visto; pero, uno de los hombres de Lem lo vio y empezaron a seguirlo.

Steve corrió a toda velocidad e incluso superó de un salto un precipicio de 15 metros de ancho, para alejarse lo más posible de Lem y sus hombres. En eso, escuchó unos ladridos y el disparo de un arma pequeña y se dirigió a ver qué ocurría. Al llegar, vio a Blue luchando con un puma, mientras el pequeño Rusty observaba la escena.

Steve tomó un pedazo de madera con forma de estaca y una piedra que usó para atraer la atención del felino, que se lanzó sobre él. Ambos rodaron por el suelo por el impacto del peso del puma, hasta que Steve consiguió clavarle la estaca y lo mató. El chico corrió y abrazó a Steve.

En eso, llegaron Lem y sus hombres, quienes apuntaron a Steve y pidieron a Rusty que se apartara; pero, justo en se momento, apareció la viuda Crane, quien les pidió que comprendieran que Austin era solo un hombre y se interpuso entre ellos. Al tocar a Steve, sintió húmeda su mano y notó que era sangre que brotaba de las heridas de Steve tras luchar por el puma y la mostró a Lem y sus hombres.

Al darse cuenta que solo era un humano, los hombres de Lem se alejaron, molestos por haber seguido las locuras de su vecino. Steve acompañó a los Crane para cenar en su casa. Al día siguiente, partiría para su regreso.

Este comic contó con una historia complementaria titulada “El muñeco”. C.P. Land había robado algunos planos secretos, incluyendo los de la reconstrucción de Steve Austin y había conseguido que el Dr. Donald Dreyfuss construyera una versión en miniatura del Hombre Nuclear, con todas sus funciones. Tras matar a Dreyfuss, Land se dispuso a vender la miniatura el mejor postor, sin sospechar que una extraña conexión se había creado entre la figura y Austin, quien empezó a actuar de manera extraña, reaccionando a lo que le ocurriera a su “doble”.

Este comic fue publicado en español de manera quincenal, en formato comic grapa por GRECO Grupo Editor Colombiano, en el # 4 de su colección El Hombre Nuclear. Imagen cortesía de colección privada.

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¡NO ME ESPÍEN!


¡NO ME ESPÍEN!

Steve Austin se encontraba entre los asistentes a una conferencia de un Presidente extranjero que había llegado en una misión de paz. Todos, incluyendo los reporteros y técnicos de televisión, habían sido registrados al menos dos veces para evitar que alguien introdujera armas.

Para mayor seguridad, Steve escudriñaba todo el salón con su ojo biónico en busca de algo fuera de lugar y al notar que una de las cámaras no emitía sonido alguno y su visión mejorada no captaba circuito eléctrico en la misma, se lanzó hacia el líder extranjero para salvarlo del inminente disparo de la “cámara”, que contenía un lanzagranadas oculto.

Steve alcanzó a agarrar la granada en el aire y corrió en dirección de la ventana. La policía pensó que era un agresor y empezó a disparar contra él. Impulsado por sus piernas biónicas, Austin atravesó la ventana y su brazo biónico lanzó la granada a gran distancia, donde estalló sin causar daño. En eso, el “camarógrafo” sacó un arma y la policía lo abatió de un disparo.

Poco después en la OSI, Steve informaba a Oscar Goldman, quien parecía prestarle poca atención, pues se estaba probando una nueva camisa. Oscar le comentó a Steve que esa noche habría una recepción por una Reina de una nación extranjera, que portaría un vailoso diamante y que la OSI estaba al tanto del hecho y que en la recepción, habría más agentes de seguridad que invitados. Steve comentó que él también estaba invitado y que llevaría a su pareja.

Steve se encontraba con su pareja en la recepción en homenaje a la Reina, cuando hubo un repentino corte de energía; pero, los generadores de emergencia no se activaron. Steve dejó a la chica en lugar seguro y se dirigió en busca de la monarca extranjera. De un salto, llegó al primer piso, donde unos encapuchados amenazaban a la Reina, para quitarle la joya. Los encapuchados reconocieron a Steve como si lo hubieran estado esperando. En un rápido movimiento, el Hombre Nuclear lanzó un jarrón que derribó a uno de los delincuentes, y de inmediato, dio un salto y golpeó con fuerza las piernas del otro, rompiéndolas. La Reina estaba sorprendida y agradecida por la acción de Steve y lo invitó a regresar a la recepción y bailar con ella, ante lo cual la pareja del ex – astronauta tuvo que contentarse con observar.

Al día siguiente, Steve aseguraba a Oscar, quien se probaba una nueva camisa, que la oficina de la OSI estaba siendo espiada. Oscar no lo creyó, afirmando que la OSI era el lugar más seguro del mundo, lo que fue cuestionado por Steve, quien le dijo que nadie más sabía que él estaría en la recepción; pero, los delincuentes estaban enterados.

Sin embargo, al momento, Steve se retractó y dijo que todo era una broma e informó a Oscar que con fines investigativos había colocado al agente Tipton como encubierto para que vigile a la oficina industrial “Élite”. Días después, Oscar le dijo a Steve que sabía de buena fuente que lo de Tipton se había filtrado y le dijo que por la seguridad del agente, lo sacara de allí. Steve no contestó, pues estaba concentrado en revisar minuciosamente la oficina de Oscar y cuando este le reclamó por no contestarle, el Hombre Nuclear le entregó un papel donde le indicaba que lo de Tipton era un engaño para demostrar que la oficina estaba siendo espiada.

Esa noche, Steve y Oscar concidieron en un restaurante y aunque el Hombre Nuclear estaba molesto por la actitud de su jefe, aceptó su invitación a tomar un aperitivo. Al rato, Steve se sintió mal y se desmayó. Oscar se ofreció a llevarlo a su casa; pero, en realidad lo llevó a que el equipo de la unidad biónica lo revisara por si tenía algún dispositivo espía, resultando que no había nada malo en él.

Cuando Steve despertó, salió en su auto y al ver a Oscar, lo invitó a subir para conversar, pues no quería hacerlo en la oficina, por sus sospechas de que estaba siendo vigilada. Lo cierto, es que ambos eran seguidos por un auto y una avioneta, que captaban todo lo que decían. Al llegar a una playa, bajaron del auto y Steve dijo que pronto tendrían las pruebas de que estaban siendo espiados, por orden de Raúl Piritz, jefe de la sección industrial de “Élite”. Al oír su nombre, Piritz, que se hallaba en el vehículo que seguía a Steve y Oscar, dio la orden de acallarlos.

La avioneta dio un giro y se lanzó disparando contra Steve y Oscar. Steve agarró una piedra de regular tamaño y la lanzó como misil contra la aeronave, que empezó a caer tras ser impactada. Steve salió corriendo para seguir a la avioneta y alcanzó a sacar a tiempo al piloto, mientras pedía refuerzos para capturar a los que iban en el auto. Luego, salió corriendo detrás del vehículo hasta alcanzarlo y hacerlo detener al romper su parabrisas.

Al día siguiente, Steve fue a visitar a Oscar, llevando un dispositivo para captar micrófonos ocultos, comprobando que había uno oculto en su camisa nueva. Era así como los habían estado espiando. Bromeando, Steve salió de la oficina recomendando a Oscar no volver a comprar camisas tan baratas.

Este comic contó con una historia complementaria titulada “Competencia mortal”. Steve Austin tomaba el nombre de Steve Barnes, integrante del equipo atlético nacional que competiría en las olimpiadas, para vigilar de cerca a Charlotte Petrovia, hija de un  dictador que era detestado a nivel internacional, pues se sospechaba que una organización llamada VOW, atentaría contra ella, causando un incidente internacional y desprestigiando los juegos.

Este comic fue publicado en español de manera quincenal, en formato comic grapa por GRECO Grupo Editor Colombiano, en el # 5 de su colección El Hombre Nuclear. Imagen cortesía de colección privada.

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LOS DESTRUCTORES.


LOS DESTRUCTORES.

Estados Unidos y la Unión Soviética habían planificado una misión espacial conjunta. Por tal motivo, se habían venido realizando diversas actividades en distintos ámbitos y así, atletas de ambos países habían participado en competencias que animaron la camaradería y artistas rusos se presentaban en USA y los norteamericanos ante el público ruso.

Steve Austin se encontraba en Rusia como parte de la tripulación del Apolo que se encontraría en el espacio con los de la nave Soyuz y había estado con los cosmonautas, verificando el funcionamiento de esa nave.

El Coronel Bob Maitland no confiaba en los rusos, pues pensaba que ellos querían borrar a los norteamericanos del mapa y así se lo dijo a Steve, quien le contestó que para efectos de la misión, era importante buscar confiar en todo el equipo. El Capitán Viktor Blatkov llegó en ese momento y les dijo que sus camaradas Zirotsky y Yalin estaban listos para la misión. Esa noche, ambos equipos compartieron una cena en el Complejo Espacial de los Montes Urales; luego, se despidieron momentáneamente, hasta que volvieran a encontrarse en el espacio.

La delegación norteamericana regresó a USA y Maitland insistía en sus comentarios negativos hacia los rusos. Como Steve estaba considerado como reemplazo para cualquiera de los integrantes de la tripulación del Apolo si algo le ocurría a alguno, ni bien llegó a Washington DC, fue a las oficinas de la OSI, donde solicitó a Oscar le facilitara el expediente de Maitland. Sin embargo, luego de revisar el expediente, no encontró nada fuera de lugar.

Las sospechas de Austin habían molestado a un grupo de generales del Pentágono, que pensaban que los rusos tratarían de sabotearlos y por ello pretendían golpear primero, así que decidieron acallarlo. Al día siguiente, Steve se ejercitaba corriendo por una playa, sin saber que era acechado por un francotirador; pero, por casualidad, alzó la vista y su ojo biónico captó la amenaza y puedo eludir los disparos, hasta caer sobre el agresor. Intentó hacerlo confesar; pero, el hombre mordió una cápsula con veneno y murió.

Oscar informó a Steve que el hombre había ingerido cianuro y que no se trataba de un agente de una potencia extranjera, pues era un Sargento condecorado en Vietnam y te nía un expediente de seguridad. De hecho, estaba asignado a la seguridad en el Pentágono. Oscar dijo que existía un grupo denominado “Los Superpatriotas”, que pretendían declarar la guera a los países que no estuvieran alineados con USA y que eran liderados por un alto oficial del Pentágono.

Por recomendación de Oscar, Steve se dirigió en un avión jet hacia las instalaciones de la NASA en Houston, para asegurarse que todo estuviese en orden. Allí, fue recibido por el Dr. Mike Abbott, quien le informó que uno de los tripulantes Jim Conners, había sido herido un par de horas atrás y se hallaba en coma en un hospital. Ya que a Steve le tocaba reemplazar a Conners, Abbott le indicó que el objetivo de la misión era estudiar la radiación solar y el cinturón alrededor de la Tierra que la limita; y, que al juntarse los equipos, deberían hacer un estudio en conjunto.

El “pequeño” detalle, fue que Steve notó que Abbott estaba grabando la conversación y de hecho, él conocía al verdadero Abbott, por lo que quien estaba frente a él era un impostor. El falso Abbott le dijo que era parte del equipo de seguridad de la Soyuz y que había sido enviado para asegurarse que todo estuviera bien y que el verdadero funcionario de la NASA estaba seguro en un lugar en Texas; pero, no pudo seguir hablando, pues alguien que estaba oculto, le disparó desde atrás, matándolo de contado.

Steve no pudo encontrar al agresor; pero, sí el arma que entregó a los agentes de seguridad, para que viesen si había alguna posibilidad de encontrar pistas como alguna huella digital. Austin telefoneó a Oscar para ponerlo al tanto de lo que había pasado y luego subió al jet para dirigirse a Cabo Kennedy, sintiéndose cada vez más preocupado, pues a pesar de la presencia del agente ruso, estaba más que convencido que ellos no iban a dar problemas.

Esa noche, cenó en Cabo Kennedy con Bob Maitland y el Mayor Swede Jenson, quienes formarían con él la tripulación del Apolo. Al día siguiente, los 3 subieron al módulo Apolo acoplado en lo alto de un cohete Saturno V y tras el conteo regresivo, partieron a su misión. Poco después, les informaron que la Soyuz también había partido al espacio.

Mientras tanto en el Pentágono, el Senador Wilkinson y varios militares de alto rango pertenecientes al grupo de “Los Superpatriotas”, deliberaban sobre las ventajas que la URSS estaba obteniendo sobre USA y aseguraban que la única forma de obtener la paz era una guerra nuclear, por lo cual confiaban en la misión asignada a Maitland.

Cuando los módulos Apolo y Soyuz se encontraron y acoplaron, el saludo entre Steve Austin y Viktor Blatkov dio inicio a la misión conjunta. Maitland dijo que había detectado un problema en un circuito de luz exterior y se aprestó a salir para tratar de repararlo. Sin embargo, pronto fue claro que no existía tal problema y Steve se puso el traje espacial para salir a buscarlo.

Al salir, Steve vio que Maitland había colocado una carga explosiva que haría volar al Soyuz y provocaría una guerra con la URSS, con la que su grupo esperaba acabar con sus rivales. Steve avisó por radio a los tripulantes y se dirigió hacia Maitland, quien intentó atacar con un cuchillo; pero, con tan mala suerte, que terminó cortando el cable que lo mantenía unido a la nave espacial.

Austin quiso ayudarlo; pero, era inútil, pues Maitland se iba alejando hacia lo profundo del espacio. Antes de dirigirse hacia lo que era su muerte segura, Maitland confesó y le dio a Steve los nombres de los líderes del grupo. Sus últimas palabras fueron un ruego a Steve para que detuviese la guerra nuclear.

Para cuando la cápsula espacial amarizó luego de cumplida la misión, ya todos los integrantes del grupo habían sido capturados. Todos menos uno… ¡el que quedó afuera!

Este comic contó con una historia complementaria titulada “Terror en el paraíso”, donde un grupo de mercenarios irrumpe en medio de un Congreso Internacional en el Hotel Coronado en Las Bahamas, para secuestrar a los funcionarios de un país, a petición de una de las delegadas participantes, que no se imagino que sus contratados matasen a todos los habitantes de un kilómetro a la redonda, usando un gas letal. Steve Austin, quien se encontraba como delegado de la OSI en el Congreso, sería el encargado de vencerlos.

Nota: Por motivos de fuerza mayor, no va la portada real del comic que contiene esta historia, pues la misma se dañó años atrás y el interior del comic no cuenta con indicación alguna del número al que pertenece.

Este comic fue publicado en español de manera quincenal, en formato comic grapa por GRECO Grupo Editor Colombiano, en su colección El Hombre Nuclear. Imagen cortesía de colección privada.

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