miércoles, 9 de mayo de 2018

BATMAN: CABALLERO OSCURO, CIUDAD OSCURA.



BATMAN: CABALLERO OSCURO, CIUDAD OSCURA.

Esta historia fue publicada originalmente en Batman # 452 a 454 USA (Agosto a Octubre de 1990), siendo desarrollada por Peter Milligan (guión), Kieron Dwyer (arte), Dennis Janke (tintas) y Adrienne Roy (color).

Cuando Jacob Stockman escribió sus memorias en 1793, aún tenía frescos en su mente los recuerdos de lo acontecido aquella noche de 1764, cuando junto a otros cinco hombres, realizó un ritual prohibido una noche tormentosa en un sótano en su granja en las afueras de  Gotham, por el cual bien podrían haber pagado con sus almas: el ritual del demonio murciélago Barbathos (1).

En el grupo estaba Thomas Jefferson, quien años después se dedicaría a la política. Luego de seguir los pasos rituales indicados, faltaba tan solo el sacrificio humano, que les permitiría controlar a Barbathos. Cuando la joven destinada al sacrificio llegó, Jefferson se sorprendió, pues creía que iba a ser algo simbólico; pero, el ritual no podía detenerse, porque de lo contrario, el demonio murciélago quedaría fuera de control.

De pronto, escucharon un sonido que no parecía ser de este mundo y el pánico cundió en el lugar. Jefferson quiso escapar del sótano y cuando abrió la portezuela, una enorme sombra se proyectó hacia ellos.

Asustado, Jefferson cayó sobre los demás, mientras la inmensa sombra oscura entraba al lugar y los rodeaba. Ya no había forma de controlarlo, pues no se había sacrificado al “murciélago humano” (la chica), quien al despertar del sopor por las drogas que le habían dado, gritó de terror. Los 6 hombres salieron del sótano como pudieron y sellaron la puerta, dejando a la desdichada joven con el demonio murciélago y huyeron del lugar.

Stockman vendió su propiedad y se fue de Gotham. Uno de los participantes en el ritual se suicidó; otro, murió en la batalla de Saratoga; Jefferson se dedicó a la politica; y, de los otros dos, no se supo más. Hasta muy anciano, Stockman no pudo dejar de pensar en aquella joven mujer, que fue abandonada a su suerte en el lugar, que debe haberse desesperado por tratar de salir sin conseguirlo, hasta que murió cuando sus fuerzas le fallaron por falta de agua y comida.

Varios siglos después, Batman acudía al llamado del Comisionado Gordon. Al paso del Hombre Murciélago, Gotham parecía murmurar. Se había recibido una llamada del Acertijo y los había citado a ambos en la terraza del GCPD. Para comprobar que la llamada no era falsa, el amo de los enigmas había usado su nombre clave “Edipo” y el de Batman, “Hanging Man”.

El Hombre Murciélago sentía una presencia y entonces, al borde del edificio, apareció una joven mujer vestida como la esfinge, aparentemente drogada, repitiendo un enigma: “Generalmente por la noche mis hojas no giran… Usualmente durante el día estoy llena de gusanos… Muchas palabras pero silencio mortal.” Tras pronunciar el acertijo y a pesar del intento de Batman por evitarlo, la mujer se lanzó al vacío. El encapotado lanzó su baticuerda y alcanzó a agarrar a la mujer por uno de sus tobillos, aunque el impulso la hizo estrellarse contra los ventanales de un restaurante. La mujer no sobrevivió.

Gordon interpretó el acertijo y asumió que el lugar al que se refería era a un cementerio. Batman no, pues para él, era claro que hacía referencia a la biblioteca de la Universidad de Gotham y se dirigió hacia allá. Al llegar, encontró al Acertijo en la sala de lectura, quien acababa de matar a tiros a uno de los guardias y tenía al otro colgando de una soga y con sus pies apoyados en una endeble pila de libros (2).

Cuando vio a Batman, el Acertijo lo retó a salvar al guardia, dejando caer en ese momento el libro que tenía en sus manos contra la pila de libros, que cayó y el guardia ya no tuvo como sostenerse. Habría muerto si Batman no lanzaba su batarang, que cortó la soga, aunque no pudo evitar un daño severo, pues si bien lo revivió dándole respiración artificial, cuando lo llevó al hospital, le dijeron que el guardia había sufrido una seria lesión en su columna, por lo cuál, quedaría inválido por el resto de su vida.

A Batman le llamó la atención que el Acertijo no intentara atacarlo mientras salvaba la vida del guardia y más bien le permitiera hacerlo. En eso, unos policías que se hallaban en el hospital, informaron al Hombre Murciélago que unos pistoleros habían raptado a 4 bebés recién nacidos y uno de ellos había dejado caer una cinta cassette que decía “Hanging Man”. “Soy un banco sin dinero. Pero tengo de todos los tipos…”, decía la cinta. Batman se dirigió de inmediato al mayor banco de sangre de Gotham.

Ya en el lugar y luego de anular a dos de los compinches del Acertijo que hacían guardia en el exterior, entró al banco de sangre, sintiendo como si alguien lo observara y vio al villano sentado en la parte superior de uno de los gabinetes que guardaban las muestras, con lo que parecía ser un bebé en sus brazos. Al ver a Batman, el Acertijo soltó a la criatura y el Hombre Murciélago saltó para aparar al bebé, que resultó ser un muñeco lleno de sangre, que explotó mientras el villano huía. Batman intentó seguirlo; pero, todas las vitrinas empezaron a explotar, bañando en sangre al héroe, que apenas podía ver por todo el líquido que lo cubría, llamando entonces al batimóvil por control remoto. El vehículo irrumpió en el lugar y eso le permitió al héroe salir y darle una sorpresa al Acertijo, que no comprendía cómo su enemigo había salido tan rápido.

Empezó entonces una persecución por las calles de Gotham, que terminó abruptamente, cuando Batman alcanzó a ver a uno de los bebés en media calle y frenó a raya con tal suerte, que las ruedas quedaron a escasos centímetros de la criatura, que tenía la carta del hombre colgado del tarot, con un mensaje para él.

Más tarde, ya en Wayne Manor, Bruce comentaba con Alfred lo sucedido y expresaba su extrañeza por la actitud del Acertijo, que primero casi ahorcó a un hombre y le permitió salvarlo; luego, raptó a los bebés y lo bañó en sangre, para luego permitirle recuperar a uno de los pequeñines, con el que dejó un nuevo mensaje. Alfred leyó el mensaje que decía “Aún tengo tres críos, bien rollizos. RIP, Bats, como en la Parisina de Byron. Persigue… menos buscada que encontrada”; y, eso le hizo recordar la obra de Lord Byron “Tumba de soldado”, con lo cual ambos dedujeron que la pista conducía al cementerio militar de Gotham.

Esa noche, Batman fue al cementerio militar y mientras buscaba, sintió un ruido y al voltearse, vio cómo los muertos se levantaban de sus tumbas y empezaban a rodearlo y atacarlo. Batman consiguió golpear a uno y al oir su quejido, comprobó que no eran realmente muertos vivientes, siguió luchando contra ellos, hasta que le torció el brazo a uno y este se desprendió, dándose cuenta entonces que se trataba de animatronics, que se desactivaron cuando inhabilitó al primero. Entonces, siguió al que se había quejado al golpearlo, aunque cuando lo alcanzó, la cabeza de este estalló, pues el Acertijo le había puesto un dispositivo bomba en su traje.

El Acertijo era testigo de todo lo que pasaba, desde una furgoneta apostada en las afueras del cementerio y unas cámaras que había ubicado estratégicamente en el lugar. Sus secuaces no entendían el cambio tan drástico que su jefe había tenido desde que encontró un misterioso libro y el porqué había matado a uno de los suyos (3). Al villano no le agradó ser cuestionado y amenazó a los suyos con su arma, luego de lo cual, dispuso retirarse del lugar. Cuando Batman escuchó el motor del vehículo, salió corriendo y saltó sobre el parabrisas del mismo. El chofer frenó a raya y Batman cayó al piso y hubiera sido atropellado, de no ser porque el propio Acertijo lo impidió. Batman habría de morir, pero no en ese momento, alegó.

El Hombre Murciélago estaba más confundido que nunca por la actuación del Acertijo, pues pudo haberlo matado; pero, le interesaba mantenerlo vivo, como jugando con él. Batman regresó al cementerio a buscar algún rastro que le sirviera y entonces, escuchó un leve ruido y junto a una lápida, encontró a uno de los bebés. Luego, notó el mensaje grabado en la lápida: “Encontrarás otro en el 25, a quien se disparó…”

Tras entregar el bebé a las autoridades y camino de regreso a Wayne Manor, pasó sin saberlo, por el lugar donde había estado la propiedad de Stockman y sintió escalofríos, al tiempo que sentía como si alguien lo estuviera observando. Ya en Wayne Manor, se sentó para meditar en lo que había pasado y tratando de deducir el nuevo enigma, se quedó dormido y empezó a soñar, sueño que se convirtió en pesadilla, pues nuevamente vio morir a sus padres. “La ciudad me hizo”, fue lo último que soñó, antes que la pesadilla terminara abruptamente, dándose cuenta que en ese mismo sueño, estaba la clave para el enigma del Acertijo, pues tras salir del cine con  sus padres, habían pasado por un  local que tenía el letrero “McKinley Street”. McKinley fue el vigésimo quinto Presidente de USA y fue asesinado a tiros. El punto entonces era si acaso el Acertijo conocía su identidad secreta, ¿o era solo una coincidencia?

La calle McKinley ya no era la misma que fue antes del asesinato de los Wayne, pues ahora era un lugar de mala muerte. Batman entró a un bar y al rato, una furgoneta atravesó la ventana del local, sus puertas se abrieron y salieron dos pitbull furiosos, que atacaron a los clientes. Batman consiguió derribar a uno con su batarang y otro fue abatido por un policía que estaba en sus horas libres. En eso, el barman gritó y un tercer perro se lanzó sobre el Hombre Murciélago y mientras forcejeaba para que el animal no lo mordiera en el cuello, alguien le pasó un cuchillo de plata, que Batman clavó en el corazón del can y vio como su sangre lo bañaba.

Al levantarse, Batman vio que el barman se iba. Él había sido quien le había entregado el cuchillo. Entonces, Batman salió tras la furgoneta, que justo había arrancado y se alejaba del lugar, la alcanzó y encontró que estaba siendo conducida por control remoto y había un mensaje grabado del Acertijo. Batman tomó el volante y condujo hacia el lugar que la pista indicaba, “justo debajo de Hamilton Este y Wright”, donde lo esperaba con otro de los bebés. El héroe aceleró, al escuchar que la criatura se habría tragado una pelota de ping-pong y no respiraba bien.

Cuando Batman llegó al lugar, se desesperó, pues no vio nada, hasta que se dio cuenta de una tapa de alcantarilla que estaba a sus pies. “Justo debajo de”, esa era la clave, así que bajó a la alcantarilla y fue sorprendido por una luz cegadora, lo que fue aprovechado por los secuaces del Acertijo para golpearlo. Al liberarse, avanzó hasta donde estaba el Acertijo con el bebé; pero, como el pequeño ya no respiraba, no pudo seguir al villano, pues la prioriadd era salvar la vida de la criatura, a la que tuvo que hacerle una traqueotomía, para que pudiese respirar y lo llevó al hospital. Junto al bebé, encontró un nuevo mensaje: “Solo queda uno, un chico que gatea… encontrarás toda la serie, pero más altos y bajos…”

Batman ubicó en el mapa de Gotham los lugares adonde lo llevaron las pistas del Acertijo, encontrando entonces que parecían formar un signo de interrogación, al que le faltaba aún la parte superior. Simuló entonces cómo quedaría al final, para lo que usó dos puntos más, uno de los cuáles cayó en el Parque de Atracciones Cooney, por lo que asumió que probablemente, el Salón de los Espejos se asimilaba a “toda la serie, más altos y bajos…” El punto final correspondía a la Plaza Stockman (4), en la parte más antigua de la ciudad.

Cuando llegó al Parque de Atracciones (5), Batman ingresó al Salón de los Espejos, donde se encontró de frente con una cabra y uno de los bebés. En eso, apareció uno de los secuaces del Acertijo, atacándolo con un lanzallamas, lo que obligó a que el Hombre Murciélago hiciera saltos, casi una coreografía, para evitar las llamas. El secuaz del Acertijo se fue de improviso y Batman se llevó al bebé, para entregarlo a las autoridades.

Batman se dirigió a la Plaza Stockman, llegando a un edificio abandonado, donde los hombres del Acertijo lo esperaban y cuando se abrió la puerta, estos se lanzaron al ataque, sorprendiéndose al ver que era la cabra, mientras el Hombre Muricélago los atacaba desde arriba, pues había entrado por una ventana. En eso, la viga que sostenía la baticuerda cedió por lo vieja y Batman cayó pesadamente al suelo, quedando inconsciente. El hombre del lanzallamas quiso aprovechar para acabar con Batman; pero, el Acertijo lo impidió, disparándole a su secuaz, pues aún no era la hora para el encapotado.

Cuando Batman despertó, vio al Acertijo vestido con una toga para el ritual y este le explicó el ritual que Stockman y sus compañeros habían hecho en el mismo sótano en que se hallaban, para invocar a Barbathos; pero, que el pánico había impedido que se hiciera el sacrificio humano, ante lo cual mostró el esqueleto de la joven que estaba en un rincón. Las memorias de Stockman habían llegado a sus manos y desde entonces, se había sentido impelido a repetir y completar el ritual, para lo cual, la víctima a sacrificar, sería Batman.

Para ello, había tenido que “preparar” a Batman para el ritual: besando a un ahorcado (respiración de boca a boca al guardia), bañarse en sangre humana (en este caso la del banco de sangre), realizar la danza macabra con los muertos (el forcejeo con los robots zombies en el cementerio), matar a un perro salvaje con una daga de plata (en este caso, un pitbull, por ser una raza de perros bravos), cortar el cuello de un bebé sin bautizar (en este caso, por la traqueotomía) y la danza negra del sabbath ante una cabra representando al diablo (en este caso, los saltos para evitar el lanzallamas). Batman ya estaba listo.

El Hombre Murciélago le preguntó al Acertijo qué le había pasado, pues no solo sus actos, sino que hasta su voz se sentían distintos. El Acertijo se burló y alzó el cuchillo para el sacrificio; pero, en ese momento, se escuchó una voz que lo paralizó y lo hizo soltar el arma blanca. La voz dijo que había sido tan fácil manipularlo para que hiciera lo que se necesitaba y que Batman, en cambio, había intuido lo que pasaba, pues él era el señor de la noche, y él, Barbathos, era Gotham, la ciudad de la noche.

El Acertijo entró en pánico, salió del sótano y cerró la portezuela, usando el lanzallamas para prender fuego al lugar y así asegurarse de sepultarlos. Barbathos habló entonces a Batman y le contó lo que había ocurrido siglos atrás y cómo no solo que la joven mujer había sido abandonada a una muerte segura, al igual que un enorme murciélago, cuyos restos le hizo ver al héroe. Al no haberse completado el ritual, Barbathos se había visto atrapado en ese mismo sótano y la ciudad creció alrededor de él, por lo que cada espacio de Gotham tenía algo suyo, su espíritu estaba en cada ladrillo, en cada calle. Él era la ciudad.

Barbathos le dijo a Batman que había esperado mucho tiempo a que llegara un murciélago que los liberara y que la joven, llamada Dominique, era como su hermana y que ahora, debía liberarla, pues al hacerlo, también le daría la libertad a él. Batman vio ante sí a la joven como si estuviese viva; pero, era imposible salir, más aún que el Acertijo le había quitado su cinturón utilitario y como el incendio se propagaba, podría ser su fin. Por suerte, llegó Alfred, que había seguido las instrucciones de Bruce y abrió la portezuela, lo que les permitió salir.

Luego, Batman enterró a Dominique en una tumba junto a las de sus padres, al considerarla como alguien de la familia. Al salir de la cripta, Batman vio un murciélago que se alejaba siguiendo su instinto y se adentraba en la noche. Batman optó por seguirlo.

Notas:
(1) Años después de este arco argumental, el demonio murciélago Barbathos tendría vital importancia en  la historia de Batman RIP y de El regreso de Bruce Wayne.
(2) Uno de los libros en la endeble pila, era nada menos que “La seducción del inocente”, la obra de Frederic Wertham que llevó a la creación del Comics Code Authority y a la consiguiente censura en el contenido de estas publicaciones.
(3) Aparte de esta historia, hubo varias a inicios de los 90 y más aún desde Muerte en la familia, que marcaron un cambio drástico en el comportamiento de villanos como el Joker en ese caso, el Pingüino (con una historia que evocaba a “Los pájaros” de Hitchcock) y al Espantapájaros.
(4) En el mapa de la Plaza Stockman, se ven los nombres de las calles Raspler (por Dan Raspler, editor y guionista de comics), O’Neil (por Denny O’Neil), Helfer (por Andrew Helfer, editor de comics) y Peterson (por Scott Peterson, editor de comics).
(5) En Batman # 454 USA, cuando el héroe llega al Parque de Atracciones Cooney, vemos en la viñeta, los nombres de algunos de los editores y artistas de DC de la época, como si fueran parte del espectáculo: Mike Carlin, como The Amazing Carlini o Jerry Ordway como The Ordster.

Esta historia fue publicada en español en formato grapa, en Batman # 50 a 52 de Editora Zinco; Batman # 138 a 140 de Editorial Vid (formato pequeño); y, en formato tomo Grandes autores de Batman: Caballero Oscuro – Ciudad Oscura, por ECC. Imagen cortesía de colección privada.

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