viernes, 8 de mayo de 2015

NAVIDADES CON LOS SUPERHÉROES.


NAVIDADES CON LOS SUPERHÉROES.

La Navidad es un tiempo de alegría, esperanza y hermosas historias y tradiciones. Y en el comic, también es posible ver reflejado este hecho, por lo cual es muy común, que para la temporada navideña, se desarrollen historias especiales ambientadas o especialmente preparadas para dar un mensaje de unión, paz y esperanza.

Uno de estos comics es Christmas with the superhéroes # 2 (Navidad de 1989), un conjunto de cinco relatos cortos realizados por distintos equipos artísticos y protagonizados por distintos personajes: Superman, Batman, el As Enemigo, Green Lantern y Flash y Deadman con una invitada muy especial.

La primera historia, fue realizada por Paul Chadwick (guión y dibujo), John Nyber (tintas) y Tom McCraw (color). Desesperado por encontrarse abandonado en una carretera en medio de una tormenta de nieve, con su vehículo averiado, sin nadie que se detenga a socorrerlo y muerto de frío, un hombre decide suicidarse.

En el momento en que apunta su revólver contra su cuerpo, un golpeteo en una de las ventanas del auto llama su atención. Se trata de Superman quien abre la puerta del vehículo y se sienta en el asiento del copiloto y procede a usar su visión calorífica para aliviar al hombre y luego, para descongelar el auto. El Hombre de Acero le pregunta porqué estaba dispuesto a suicidarse y este le comenta que está solo, pues su mujer vivirá en otra ciudad y su hija no quiere saber nada acerca de él, además de que padece de una enfermedad degenerativa.

Superman le aconseja que busque acercarse a su hija, pues su vida por su enfermadad no será fácil y le da la dirección de una casa cercana donde podrá pasar la nochebuena en grata compañía, con dos personas que siempre han estado para apoyarlo cuando él lo ha necesitado y luego de energizar la batería del auto y destruir el revólver, mientras el hombre avanza por la carretera y se alcanza a ver un letrero que dice Smallville.

La segunda historia fue realizada por Dave Gibbons (guión) y Gray Morrow (arte y color). La oscuridad existe desde hace mucho, como también la luz. Pero aún la oscuridad (Batman), necesita de la luz (Robin) y es entonces que la venganza va más allá y se transforma en aventura. Y las risas y la esperanza lo iluminan todo.

Mas, quien trajo la luz consigo, ha de tomar su propio camino, opción que la oscuridad no tiene. Sin embargo, mientras haya luz, siempre hay esperanza de que la cueva bajo Wayne Manor no siempre esté oscura.

La tercera historia fue realizada por John Byrne (guión y dibujo), Andy Kubert (tintas) y Glen Withmore (color) y fue dedicada a Joe Kubert y Bob Kanigher. El sonido del motor de un avión alemán, sorprende a quienes están en un hospital tras las línea enemigas.

El As Enemigo baja de su nave y para sorpresa de todos, entrega un paquete con comestibles, con lo cual, pueden pasar una agradable Nochebuena. En reciprocidad, una de las enfermeras lo invita a quedarse con ellos.

El As Enemigo baila con la enfermera y luego, se dirige hacia un tablero, donde están los nombres de los aviadores caídos en combate y hace un saludo militar en su honor. En ese momento, nota que uno de los soldados convalecientes, le apunta con un arma; pero, antes de que sea disparada, otro de los pacientes lo evita y le pide al As Enemigo que se vaya. Este, besa la mano y se retira.

Esta historia, refleja la costumbre que había de mantener una tregua entre ejércitos combatientes, por Navidad.

La cuarta historia fue realizada por Bill Loebs (guión), C. Doran (dibujo), Ty Templeton (tintas) y Tom McCraw (color). Para esta época, Barry Allen había muerto en las Crisis en las Tierras Infinitas, así que para los lectores fue grato verlo de nuevo, en una historia ambientada tiempo atrás. Flash (Barry Allen) y Green Lantern (Hal Jordan), se encuentran aburridos mientras cumplen con la ronda de vigilancia en el satélite orbital de la JLA, en Nochebuena.

Una vez terminado su turno, GL invita a Flash a ir a alguna población donde todavía celebren la Navidad a la antigua. Aunque no es precisamente eso lo primero que encuentran, pues Hal y Barry se topan con un Santa Claus gruñón que afirma que las fiestas son solo puro dinero y al momento, oyen el pedido de auxilio de un anciano al que están asaltando. Ambos cambian sus ropas y acuden al rescate.

GL y Flash se sorprenden al ver que la víctima del asalto se trata de C.B. Fenster, uno de los hombres más ricos del mundo; pero, que se encuentra decepcionado de la vida, pues ya nadie cree en la Navidad y en su mensaje de amor y paz y por ello, no le habría importado morir en el asalto. Fenster había ofrecido entregar 5 millones de dólares a la persona que pudiera demostrarle la existencia de Santa Claus; pero, nadie quiso aceptar el reto.

Para sorpresa de GL, Flash decide aceptar el reto y mientras corre a conseguir juguetes (“Tendrás que darte prisa”, le dice GL, a lo que Flash contesta “Muy gracioso”), GL le pone a Fenster un traje de Santa Claus. Al regresar Flash, GL crea un trineo con su anillo, que es halado por el corredor escarlata, empezando su recorrido por la ciudad, guiados por los datos de la guía telefónica.

En su primera parada, un par de niños reciben directamente su regalo de manos de Santa Claus (Fenster), aunque no les pareció nada del otro mundo. En otra parada, en un lujoso barrio, Fenster ayuda a una viuda, que aún resiente la perdida de su marido, a armar las bicicletas para sus hijos. En un departamento en el centro, se encuentra con un hombre que vive solo y que lo único que quiere es algo de compañía.

Al finalizar la noche, los héroes se sienten desilusionados pues no han completado su reto, ya que no se pudo encontrar a la familia Harper, de cuya casa solo encontraron las cenizas, así que se van, dejando a Fenster decepcionado. El millonario anciano camina hacia un auto que está cerca, y se da cuenta que allí están los Harper, viviendo en el vehículo, al no tener donde más vivir luego de que su casa se quemara.

El señor Harper rechaza los regalos de Fenster, pues piensa que es mejor que se los entregue a alguien que los necesite más. Fenster le dice a Harper que quisiera ayudarlo y es entonces que reaparecen Flash y GL, que habían estado observando ocultos el accionar del anciano. Flash hace que Fenster mire el reflejo de su rostro en el espejo y le dice que la mejor forma de demostrar que Santa Claus existe, es él mismo, con su espíritu de ayudar a la gente.

Fenster decide dar a los héroes la recompensa; pero, estos la rechazan y más bien apoyan a Fenster para que varias de las personas a las que visitaron y que estaban solos o tenían problemas, tengan una buena Navidad entre amigos.

La quinta historia Alan Brennert (guión), Dick Giordano (dibujo y tinta) y Tom McCraw (color). Esta historia fue dedicada a la obra de Otto Binder y Jim Mooney. Boston Brand (Deadman), lleva ya algunos años deambulando como fantasma y llevando justicia al servicio de los Señores del Orden, sin poder hallar el descanso eterno que tanto anhela y envidiando a los vivos, pues sienten, ríen, aman; algo que le está negado por su condición fantasmal y que apenas puede evocar, cuando toma posesión momentánea de un cuerpo.

Como era Nochebuena, quiso llevar algo de alivio a las víctimas de John Arthur Danforth, el rey de la compra-venta, que se especializa en comprar empresas a la baja y luego venderlas a buen precio, no sin antes despedir a sus empleados, así que, tomando posesión de su cuerpo, Deadman se encargó de hacer varias compras y de ordenar una generosa indemnización para todos los despedidos, luego de lo cual lo dejó.

De allí, pasó a ocupar el cuerpo de varias personas que disfrutaban de patinar sobre hielo, entre ellos, el de un joven que disfrutaba patinando con su novia y que luego fue con ella a una reunión por Navidad y donde recordó lo que era estar entre familia y amigos. De pronto, recordó que este momento era también especial para el joven y que él lo estaba usurpando al poseer su cuerpo, así que lo dejó.

Todo esto, solo lo hizo sentir más mal, pues ya no era suyo el disfrute de la vida y que la gente supiera sobre lo que él hacía para ayudar a los demás. Fue entonces, que apareció una joven rubia junto a él, que empezó a hablarle y a cuestionarlo acerca de lo que Deadman decía, quien no atinaba a comprender cómo es que ella podía verlo, a menos que tuviera algún poder mágico, a lo que ella respondió que jamás se llevó bien con la magia.

Ella, reflexionó que lo importante era lo que hacían, sin importar cuánta gente lo sabía o si acaso alguna vez alguien llegaba a saberlo y que por mucho que fuera un héroe, no dejaba de ser un humano, Boston Brand, y con ello, quizás un poco egoísta; pero, que lo importante era la diferencia que podían hacer al ayudar a los demás.

Deadman se sintió aliviado y le pidió disculpas; pero, ella tenía que irse y él ni siquiera sabía su nombre. “Me llamo Kara. Aunque dudo que eso te diga nada”, dijo ella y desapareció.

“Feliz Navidad, Kara. Seas quien seas”, respondió Deadman.

Deadman no lo sabía, o al menos no la reconoció, que quien había estado con él, era nada menos que Kara Zor-El, Supergirl, fallecida en las Crisis en las Tierras Infinitas, que dio su vida por salvar al mundo y cuyo poder no era inmune a la magia.

Esta historia fue publicada en español por Editora Zinco. Imagen cortesía de colección privada.

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