viernes, 15 de septiembre de 2017

EL ESCORPIÓN.


EL ESCORPIÓN.

“Le Scorpion” es un comic europeo que Dargaud empezó a publicar en el año 2000. Fue creado por Desberg (guión) y Enrico Marini (arte).

Marini ha destacado por obras como “Oliver Varese”, con guiones de Marelle, Smolderen y Pop; “Rapaces” con guión de Dufaux; y, “Gipsy”, con guión de Smolderen.

El Imperio Romano agonizaba, mientras la nueva religión de los cristianos, basada en el principio de diferenciar y apartar el Bien del Mal, se iba imponiendo. Nueve familias se reunieron en Roma, preocupadas por su destino y el representante de los Trebaldi, propuso algo que les pareció una locura: Edificar los siglos por venir, sobre el hombre al que los cristianos llamaban Papa. “Si queremos el nuevo mundo que renacerá de las cenizas del imperio romano será el de su iglesia… dominado por ese invento extraño y genial a la par. El bien y el mal. ¡Conciencias forjadas desde la infancia, enseñadas a discernir el vicio de la virtud! ¡A rechazar la tentación y a obedecer a la autoridad! ¡Quienes no se sometan a esas reglas, a nada podrán aspirar! Tomemos ese camino, porque solo así seguiremos siendo dueños del mundo. Nosotros, Las nueve familias.”

Más de un milenio después, tras los hechos de la Revolución Francesa, los enmascarados monjes guerreros llevaban el aviso de la convocatoria a una reunión de las 9 familias, que se hallaban dispersas en varias partes del mundo. Cundía la leyenda de un hombre nacido con la marca del diablo, un escorpión en la piel, fruto de la seducción de un hombre de Dios por parte de una bruja. Un sacerdote que había recibido esa historia bajo secreto de confesión, moría en su iglesia en Roma, a manos de los monjes guerreros dirigidos por el Cardenal Trebaldi.

Poco después, Trebaldi, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, contrataba los servicios de Mejaï, una envenenadora egipcia para encontrar y acabar con el hombre que llevaba la marca del infierno, aquel del que se decía que era “Cínico como un hereje, codicioso como un demonio y mortal como un escorpión”, además de ser un galán para las mujeres. Este era uno de los objetivos a cumplir, antes de que las familias se reuniesen para afrontar su futuro. Cuestionado por uno de los monjes guerreros del porqué no los usaba a ellos para matar al Escorpión, en vez de a la envenenadora, Trebaldi contestó que al mal había que combatirlo con el mal, del mismo modo que al bien lo combatirían con el bien.

El Escorpión no era un hombre precisamente muy afecto a la Iglesia Católica, pues su madre había sido sometida a un proceso inquisitorio, sometida a las más terribles tirturas y condenada a la hoguera, acusada de ser bruja y el mismo había sido condenado, siendo un bebé, a morir ahogado (lo que no ocurrió por la aparición de un misterioso salvador que acabo con los encargados de matarlo); y, por ello, no dejaba de considerarse a si mismo como un ser sin alma o una criatura condenada a la nada. Obviamente, al fallar el primer intento de acabar con él por parte de la envenenadora egipcia y enterarse que había recibido sentencia de muerte por parte del llamado Cardenal Águila, buscó averiguar de inmediato de quién se trataba, hasta que haciéndose pasar por Armando Catalano (apellido derivado del de su madre, Magdalena Catalan), un piadoso hombre católico, supo por la descendiente de la familia Guarini, que se trataba nada menos que de Trebaldi.

Y como lo dijo la señora Guarini, Trebaldi no era precisamente una persona con la que uno quisiera encontrarse, más aún cuando estaba por pasar algo grave en Roma, bajo la inspiración del temible cardenal. Pero, eso no le importaba al Escorpión, pues Trebaldi había puesto una orden de muerte sobre su cabeza y él quería saber porqué, por lo que con su amigo Húsar se dirigieron al Palacio de la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde luego de enfrentar a los monjes guerreros, supo donde estaba Trebaldi.

Mientras tanto, Trebaldi iba en camino del antiguo templo de Hércules Amante, donde se reuniría con los representantes de las demás familias. Si bien es cierto que no había buenas relaciones entre las familias, el maquiavélico cardenal sabía que siempre han sabido dejar a un lado sus odios, para permanecer en el corazón del mundo, porque solo las 9 familias conocían realmente las reglas del juego.

Ya reunidos, Trebaldi advertía a los demás que las nuevas ideas surgidas tras la Revolución Francesa, eran una verdadera amenaza al orden establecido, que no podían permitir. Allí estaban reunidos los Trebaldi, los Latal, los Guarini, los Delamorlay, los Cavalieri, los Vaulnay y demás familias y todos coincidían en que la Iglesia Católica debería ser la que mantuviese el orden; pero, el Papa era demasiado bonachón para hacerlo y por eso, el plan de Trebaldi era que sus monjes guerreros matarían al Papa, para luego hacerse nombrar y dirigir una iglesia dictatorial y autoritaria. Una iglesia a la que todos temieran y obedecieran. Una iglesia que sería dirigida por un hombre que ni siquiera creía en Dios.

Y probablemente, el Escorpión no podría hacer nada al respecto, pues ni bien llegó al lugar, fue herido con el filo de uno de los cuchillos envenenados de Mejaï, desplomándose de inmediato, alcanzando a oír tan solo cómo Trebaldi lo despreciaba como a algo desechable. Escorpión habría muerto, de no ser porque su fiel amigo Húsar lo siguió, capturó a Mejaï y llevó a ambos a lugar seguro, donde torturó a la joven mujer para que le diera un antídoto.

Tras despertar luego de 3 días y reponerse, Escorpión le quitó a Mejaï el cinto en el que llevaba sus venenos, para poder usarlos para sus fines y procedió a liberarla, jurando la mujer que ella ya no lo buscaría por encargo del Cardenal, sino que ya era un asunto personal.

Escorpión y Húsar entraron subrepticiamente al Palacio Trebaldi, fuertemente resguardado por los monjes guerreros. Allí, ingresaron al despacho de Trebaldi, donde Escorpión encontró documentos aparentemente sustraídos del Vaticano, entre ellos el sumario del proceso de su madre al que le habían sido arrancadas varias páginas (en las que se revelaba el nombre del sacerdote que sería su padre, aunque Escorpión asumió que podría ser el que se convirtió en Papa) y otros que demostraban que el maquiavélico Cardenal seguía todos los pasos del Papa, revelándose allí, que este solía disfrazarse para salir por las noches a recorrer solo las calles de Roma. Escorpión dedujo que Trebaldi aprovecharía esa circunstancia para matar al Papa, por lo que debía advertirle de inmediato. En eso, fueron descubiertos y debieron enfrentarse de nuevo a los monjes guerreros para escapar.

Mientras tanto, Trebaldi tenía todo listo para matar al Papa, con la aceptación de las 9 familias y para evitar sospechas sobre él, esa noche estaría reunido con todos los cardenales.

Tal y como acostumbraba, el Papa se vistió de civil y salió procurando que nadie lo viera, aunque esta vez era vigilado a distancia por la guardia suiza, pues había preocupación por su seguridad entre quienes conocían de sus andanzas. El Papa se sentía encerrado en el Vaticano y él pensaba que debía conocer más de cerca los sentimientos y la opinión del pueblo, para que la iglesia pudiese ajustarse a sus necesidades. Los ciudadanos se sorprendieron al ver un movimiento inusitado de los monjes guerreros, a los que todos temían, sin saber que era tan solo una distracción, pues un grupo de estos iba también detrás del Papa y del asesino que había recibido el encargo de matarlo, para que pareciese que fue alguien del pueblo.

Escorpión consiguió llegar al lugar en el que el Papa se encontraba, gracias a los documentos que revelaban los lugares que frecuentaba y a que en uno de ellos, vio congregada afuera a la guardia suiza. Entró sin que lo vieran y se acercó, fingiendo ser un ciudadano que quería invitarlo a beber una copa de vino y como el Papa lo reconoció, se fue con él. Ya aparte, hablaron del proceso seguido a Magdalena Catalan y el Papa admitió que había sido él quien había arrancado las páginas y se sorprendió al saber de la existencia de un hijo.

El Escorpión quiso llevarse al Papa a un lugar más seguro; pero, en eso, vio a uno de los capitanes de los monjes guerreros junto a Mejaï y a la guardia suiza que ingresaba, así que se dispuso a enfrentar al monje, sin darse cuenta del asesino que ya estaba en el lugar y que asestó una puñalada mortal al Sumo Pontífice. El monje guerrero mató entonces al asesino para que no revelase nada y acusó al Escorpión de ser cómplice y todos los monjes se lanzaron sobre él, mientras la guardia suiza no intervenía. Finalmente, tanto Mejaï como el Escorpión conseguían escapar; pero, ni ellos i nadie estarían seguros a partir de ese momento, pues un demonio llegaría al Vaticano: el Papa Trebaldi, que buscará construir un imperio alrededor de la iglesia. Una iglesia a la que todos teman y obedezcan.

Pero quizás el Escorpión tenga la clave para destronarlo: la cruz invertida de San Pedro. Trebaldi consigue llegar al papado, afirmando haber encontrado la cruz de Pedro, aunque Escorpión tiene evidencias que es falsa y hará un largo recorrido hasta encontrar la verdadera, lo que podría significar derruir los cimientos del catolicismo, pues hasta donde él sabe… ¡Pedro no fue crucificado en Roma!

Este es un resumen de los primeros capítulos de El Escorpión, comic europeo de acción y suspenso, con un guión dinámico y gran calidad artística, incluyendo la reproducción de vestuario y arquitectura de la época.

Esta historia fue publicada en español en formato tomo por Norma Editorial. Imagen cortesía de colección privada.

¡EL COMIC ES CULTURA Y EDUCACIÓN!
Comic Club de Guayaquil… ¡de Guayaquil para el mundo entero!
email: ecuadorcomics@gmail.com
http://comicclubguayaquil.blogspot.com/
Facebook: Comic Club de Guayaquil
COMICCLUBGYE en Youtube

Twitter: @COMICCLUBGYE

No hay comentarios: